lunes, 10 de diciembre de 2012

Camino a Rogitama / Winston Morales Chavarro




El autor de Camino a Rogitama ha oído los murmullos de los siglos que soñaban en los anales de la memoria y les ha dado una nueva belleza. ¡La belleza! Por el poeta, la belleza es esta puerta de la perfección cuya llave es el amor. El amor, todavía el amor, siempre el amor. Esta palabra y sus variaciones aparecen al menos y a manera de invocación mágica 55 veces a lo largo de este poemario, paseando al lado de nuestros héroes. Winston Morales les nombra poema tras poema: Circe, Orfeo, Hércules, Ulises, Midas, Eros, Prometeo… todos siendo combatientes y buscadores del amor. Se puede añadir Circe-amor, Orfeo-amor, Hércules-amor…

                              Marcel Kemadjou Njanke, Dúala, Camerún.

Memoria de mis manos / Lidia Corcione Crescini




Si hubiera que encontrar un símbolo para dar cuenta de los poemas de Lidia Corcione éste sería el del peregrinaje. Una manera de viaje en busca de la voz y de un territorio que se desplazan delicados entre la infancia, la mundanalidad de los años adultos y un sentimiento religioso siempre presente. En ese andar encuentra los hallazgos imprevistos de la poesía: “Solo existe fuego / en el corazón del hombre”. Estos versos que parecen sentencias resplandecen para dar sentido a la invocación secreta que a lo mejor es la poesía.
No estoy seguro de que la poesía se lea. Creo que en el acto de encuentro de lo que el poeta revela con los ojos de quien tiene esas palabras frente a los ojos ocurre una operación espiritual distinta. Si es así como no agradecer este talismán: “Todo lo que soy / lo soy ahora”. Este es un milagro: la posibilidad de existencia surge en y por el poema. Milagro y riesgo por cierto.

                                                                                              Roberto Burgos Cantor.

Destino silencioso y postcards / José Camilo Vásquez Caro




El poeta es un cazador de instantes, de palabras que se revelan fugaces en el alfabeto de la noche y el ser. Reconstruir lo fragmentario, explorar en lo invisible, en las rupturas del tiempo y la linealidad, para instalar el diálogo culminante que quiebre los espejismos de la vigilia, es el conjuro que persigue de súbito en los días, en las calles o en los insomnios al alba.
No es casual que este libro de José Camilo Vásquez, invoque un destino silencioso, sea como una postal que se detiene inmóvil en la memoria, en la palabra que se deshace en la escritura, en un sentido que huye tan pronto se vuelve tangible. Mirada breve, bosquejo de lo que apenas se fija en el murmullo de las hojas que caen, este libro en su sencillez, pretende congelar el tiempo, alcanzar la suspensión del movimiento continuo, vislumbrar lo estático en la invasión de lo que fluye.
Sí, lector de las estaciones que se desploman en los haikús de Basho, de los milagros de simplicidad de William Carlos Williams, del Atila Józef que habló con el murmullo de los ahorcados, el libro de José Camilo Vásquez rueda como dado que fluye entre dos lenguas. Su autor, de tanto estar aquí y allá, se transformó en pasajero inmóvil, sereno recolector de silencios, en los que se ha detenido con la vislumbre de la unidad, de haber encontrado el único ritmo del universo.

El arte del cuento: reflexiones, ejercicios, entrevistas, nuevas poéticas / Betuel Bonilla Rojas


En las sesiones de trabajo de la Red Nacional de Talleres Literarios -Renata-, en los talleres con las instituciones educativas promovidos por el Banco de la República, en los talleres con maestros y estudiantes del Concurso Nacional de Cuento RCN-MEN, en las clases regulares en la universidad (a veces), siempre aparecen las mismas preguntas: ¿Qué es un cuento? ¿Cómo se escribe uno un buen cuento? ¿Cuál sería el camino más corto y acertado para uno volverse escritor de cuentos? ¿Por qué en Colombia se publican tantas novelas y tan pocos libros de cuentos? Nada hice ni he hecho ahora para responder las preguntas iniciales. Apenas un libro sugerido, apoyado en multitud de manos amigas, una pequeña huella para que otros la sigan, un mínimo hallazgo que me parece bien compartir. Lo demás queda por cuenta de quienes desean escribir cuentos.

EL VUELO DEL VAMPIRO, POEMAS DE MURCIÉLAGOS Y VAMPIROS / Selección y notas de Guillermo Martínez González

La atracción de los poetas por los vampiros y, su otra cara, los murciélagos, se remonta a la noche de los tiempos. Ambos, en su misteriosa simbología, encierran elementos fértiles para la imaginación, permiten explorar zonas inesperadas, riesgosas e inexplicables de la condición humana.
Los murciélagos y vampiros que baten sus alas en este libro son poemas de autores como Charles Baudelaire, D.H. laurence, Juan Manuel Roca, Alejandra Pisarnik, el Conde de Lautréamont y muchos más.

Mitos del Alto Magdalena / Guillermo Martínez González



Estos mitos, ahora corregidos en esta cuarta edición, son el resultado de un trabajo conjunto con el pintor Phánor Satizabal. Contienen las historias que todos escuchamos cuando niños en los campos del Huila y el Tolima. Leyendas de los antepasados que nos colmaron de sueños y espanto ante la luz de una vela o de la luna en las noches de plenilunio.

Símbolos, interpretaciones imaginarias, los mitos siempre revelan un sentido profundo de la realidad. En este caso, toda la sabiduría de los hombres del pueblo: su relación con la naturaleza, las creencias sobre los astros y el universo y sobre todo la reflexión moral: su idea sobre el mal, la culpa y el castigo.

Consejo para la buena muerte, panorama de poetas contemporáneos del suroccidente de Colombia / Esmir Garcés, compilador

Este libro reúne una muestra significativa de la poesía que hoy en día se escribe desde el suroccidente del país. En razón a que la diferencia cronológica así lo determina, los autores convocados representan al menos dos o tres momentos generacionales en la poesía contemporánea de Colombia; mas los vínculos temáticos y estéticos, personalísimos, tienden a borrar esa frontera acaso ahora poco relevante en la configuración de las literaturas nacionales. Prima, en cualquiera de los casos, el acento singular de una búsqueda poética que ya alcanza relevancia y significado en el panorama actual de la lírica nacional y que, por ese derecho alcanzado con mérito propio, se inscriben en una tendencia renovada que los proyecta por fuera del ámbito nacional.

El ermitaño de los lotos verdes / Guillermo Martínez González


Estas páginas sueltas, notas o reseñas, llámelas el lector como quiera, son un homenaje a ciertos libros, a ciertas lecturas.
Aunque escritas en distintas épocas y ante variados temas, persiste al idea de una literatura trascendente que transforma la realidad mediante las aproximaciones del alma. Creo que el convertir la literatura en un acto periodístico, desprovisto de un deseo de cambiar el mundo, de alumbrar sobre lo desconocido, está aniquilando una buena parte del arte contemporáneo. Conozco narradores que no sólo nunca han leído poesía, sino que la desprecian. Ignoro cómo sin ella, puedan lograr la ambigüedad, el transfondo mítico, necesarios para que un texto permanezca, potencie sus posibilidades de significado a medida que pasa el tiempo.
Siempre he admirado la brevedad, la palara que roza el silencio, de los pensadores orientales. Espero haber logrado ese milagro, la callada presencia de las cosas, en este libro, cuyo título se refiere a Li Po, uno de los grandes poetas chinos de todos los tiempos.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Mauricio Botero Montoya- Slow twitters para una red difusa

 
 
 
 
 
 
 
Inmerso en la temporal corriente de la brevedad  Mauricio Botero Montoya se suma, con sus modernos trinos, a la gran tradición del pensamiento breve envuelto en los centelleos del aforismo, en la concisión del alma y la palabra.Cumpliendo con la rigurosa métrica virtual, 140 caracteres que limitan o liberan,el autor reafirma que la existencia, la realidad, los menudos hechos que dan forma a lo habitual, la familiaridad con que se nos acercan las cosas y nos postran en rotunda extrañeza, siguen siendo los estímulos que fluyen en las redes de nuestros cerebros y ahora en el cerebro de la red.
"El slow twitter no pretende convencer a nadie de nada. sustituye el fárrago por la quinta esencia...Su logro posible estriba en captar el instante, cuando, el alargar algo es irritar el silencio."

Mauricio Botero Montoya

Profesor y ex-diplomático. Premio Nacional de Ensayo Colcultura 1994, otorgado por  unanimidad con el libro Cóncavo y convexo. Premio Nacional de Cuento del Ministerio de Cultura 2001 con el libro Otto el vendedor de música .Premio Casa de Poesía Silva 2005, con un poema a Bogotá.


9. El arte para el mundo fue la medida de su realidad,.hoy es el testimonio de su irrealidad.

126. Si al dormir no nos hace falta la mañana, al morir no nos hará falta la vida.

138. La red constata, Somos extranjeros donde quiera que estemos.

373.Todo rostro se sabe a la intemperie.

456.Graffiti en un ministerio, ¡Silencio! Estamos en vegetación reparativa.

584. El aforismo arde con la llama dura de la joya.

620 El feminismo es tan femenino como un hacha de guerra.

644. A veces la vida nos castiga los crímenes pero los errores, siempre.

702. Estrujar las musas nos indispone con ellas.

786. Hay personas que son la última columna de un templo en ruinas.

805. El slow twitter trae las suaves rupturas de la nueva sensibilidad.

Por:Guillermo García Díaz

Páginas: 94
Editorial Trilce 2012

De venta en nuestra librería
Palabras en el silencio (reseña)

Diciembre de 2010

por: Julián Cajas


Destino Silencioso & Postcards, el último libro del joven poeta bogotano José Camilo Vásquez Caro, es una dedicatoria al silencio, a la imagen de su mundo hecha a base de palabras sencillas, breves poemas que recrean la existencia en medio de la quietud del instante.



El libro que aparece escrito en dos lenguas, castellana e inglesa, nos recuerda por un momento la versatilidad del silencio, su trasgresión de las fronteras más elementales, como si viéramos en él, al mejor estilo de Krysztof Kieslowski, un simple y común denominador superpuesto a la fractura políglota del mundo.



El silencio surge como el diálogo predilecto entre autores y lectoras, amantes extraviados que intentan encontrarse entre el laberinto de un universo activo y disonante, en el que un gesto, una sencilla mirada, son evidencia suficiente de su complicidad, de su pacto.



José Camilo Vázquez Caro, quien desde muy joven comenzó un recorrido incansable por el mundo, nos regala una muestra del destino silencioso que persigue siempre el caminante, el viajero inquebrantable que en cada postcard pretende establecer la correspondencia precisa, que finalmente lo comunique con aquello que ha justificado su viaje, su búsqueda y su sacrificio; una correspondencia de sueños y señales, de palabras en el silencio.



Páginas: 60

Edición: Bogotá, 2010

Editorial: Trilce Editores